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Sonrisas que curan

Por 11 julio, 2016 Sin Comentarios
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Payamédicos Asociación Civil contribuye a la salud emocional de los pacientes hospitalizados a través de un método que une recursos artísticos y terapéuticos. Conversamos con Daniela Mancinelli, representante de Payamédicos en Rosario, y Belén Bravo, payamédica y operadora de tablero en Aca Salud. Entre las dos, nos cuentan por qué ser payamédico es una forma de vida.

Corría el año 2002 y el Dr. José Pellucchi, psiquiatra y también actor y dramaturgo, llegó un día apurado a la guardia del hospital en donde trabajaba. Vestía su ropa de teatro y, en el apuro por empezar las rondas, se olvidó de ponerse el delantal. El efecto en los pacientes, que miraban asombrados su ropa de colores, fue notable tanto que Pellucchi decidió seguir realizando pruebas: se empezó a poner ropa más colorida y presentar pequeñas piezas teatrales al pie de la cama de los pacientes. Pronto descubrió que el impacto era muy favorable.

Esa es la historia de los inicios de Payamédicos Asociación Civil, y nos la cuenta Daniela Mancinelli, representante de la Asociación en Rosario. Payamédicos tiene como objetivos contribuir a la salud emocional del paciente mediante un proceso en el que el medio hospitalario se “fantasiza”, es decir que se desdramatiza, a través del humor, la risa y la fantasía.

Con el foco puesto en acompañar siempre, los payamédicos realizan intervenciones con elementos lúdicos, teatrales, musicales y artísticos en distintos lugares, desde hospitales hasta geriátricos, pero también en las calles o en centros de rehabilitación, para así poder ofrecer momentos de distracción, poder ayudar a mantener un estado de ánimo optimista en los pacientes y favorecer en ellos el proceso de elaboración. En el caso de la sede de Rosario, los payamédicos intervienen los sábados en el geriátrico Plaza Rosario y los viernes en el ala de internación de adultos del Hospital Roque Sáenz Peña. Además, colaboran con distintas ONGs afines.

Una forma de vivir

Con más de cuatro mil payamédicos en todo el país, la Asociación no ha dejado de crecer desde su nacimiento. Daniela Mancinelli es estudiante de medicina y payamédica; y se dedica a formar nuevos aspirantes. Para ella “ser payamédica es una pasión, lo tomo como un estilo de vida, veo la vida a través de la nariz naranja que nos ponemos en cada intervención”, nos cuenta y agrega: “Es una pasión que te lleva a hacer, una actividad deseante”.

El método de intervención de payamédicos está dividido en cuatro tiempos. En primer lugar, durante el Payapase, los payamédicos se informan acerca de las particularidades de cada paciente, o producientes, como se los llama dentro del marco terapéutico de payamédicos. Le sigue la intervención en sí misma, que realizan en duplas (Payaintervención). El tercer tiempo es el Payabalance, que tiene lugar después de la intervención y consiste en una puesta en común de lo ocurrido durante la jornada. Y, finalmente, el cuarto tiempo, en el que se realiza una cartografía de la intervención y que, además, los payamédicos dedican a la formación o a la difusión de su ONG.

“La primera vez que vamos nos reciben con sorpresa -afirma Daniela-, porque no nos esperan o no saben qué van a encontrar. Cuando ya somos habitués, nos están esperando y somos bien recibidos. Llevamos algo nuevo y se da una retroalimentación entre nosotros y la gente, nos vamos conociendo día a día”. “Nosotros aprendemos de ellos y ellos de nosotros, de cada visita me llevo más de lo que doy, aprendemos muchos. El produciente todos los días nos enseña algo distinto. Ellos te curan el alma a vos y también te dedican su tiempo”, subraya.

Dejar una huella

La intención de Payamédicos no es solamente hacer reír: “Si un paciente no se ríe, eso también es parte de la producción; no somos payasos de circo, somos mitad payasos y mitad médicos, lo que cuenta es la huella que uno deja en ellos y ellos en uno” , aclara Daniela.

Para dejar esa huella, Payamédicos cuenta con distintos dispositivos. Con Payacalle, por ejemplo, se aplica en el espacio urbano la técnica de la Asociación para acompañar a paseantes, trabajadores o gente en situación de calle. En el marco de Payavecinos, los payamédicos trabajan en barrios; Payasentidos se aplica a personas ciegas o con poca visión, mientras que Payaballo es un dispositivo que une la técnica de los payamédicos con la equinoterapia.

Una nueva forma de mirar

Payamédica desde 2011, Daniela habla de la actividad con amor: “Poder estar ahí y ser, por un ratito, cómplice de una historia que alguien ha vivido para mí es muy importante; en estos cinco años, Payamédicos y los producientes me dieron mucho más de lo que yo les pude dar a ellos”. La clave, para ella, está en mirar las cosas con nuevos ojos: “Pude descubrir que se pueden ver las cosas desde otro lado, que hay otra forma de ejercer la medicina, que el amor que uno le puede dar a otra persona a veces cura más que la medicina tradicional, o que al menos colabora con la medicina tradicional, muy necesaria”.

Para ella, ser payamédica es algo que marca su cotidianeidad: “Lo tomo como una forma de vida y llevo como lema `La paz, el amor y el humor por un mundo mejor` a todos los aspectos de mi vida, en el trabajo, la facultad y mi vida social”.

Payamédicos sigue creciendo y, por estos días, también ha llegado a otras tierras, como Chile y Bolivia. También ha recibido el reconocimiento del Papa y cada uno de los payamédicos ha sido nombrado embajador de la paz. Se trata, como explica Daniela, de crecer junto al otro, acompañando siempre.

Payasaludable

Belén Bravo forma parte de Aca Salud desde octubre del año pasado. A su trabajo, suma su pasión por las sonrisas y el bienestar en su quehacer como payamédica. “Siempre creí que venimos a este mundo a ayudar”.

Todos los sábados colabora en el geriátrico Plaza Rosario, donde de 16 a 19 hs., en conjunto con el resto de su equipo, realizan intervenciones. “Se ven muchísimas mejoras a través del juego y siempre me llevo amor, te llenan el alma. Aprendemos qué es lo realmente importante de la vida y vemos lo mucho que se puede hacer con tan poco”.

“Somos cinco veces más grandes cuando nos vamos, inmensamente felices”. Para Belén, ser payamédica es, como para Daniela, una forma de ser en la vida, y “también es un orgullo”. “Uno no es payamédico sólo cuando interviene, sino también en su casa, con sus compañeros: eso se practica todo el día todos los días. Es una bandera”, destaca.

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